Existen diferentes versiones sobre el verdadero origen del Bingo, pero de todas maneras sabemos que es un juego muy antiguo que ha entretenido a cientos de generaciones en todo el mundo.
Algunos historiadores consideran que este juego se originó en la época romana pero no se conoce mucha información al respecto.
Por otro lado, algunos consideran que el juego nació en la Italia del siglo XVI y era como una Lotería llamada "Lo Giuco de Lotto". Luego comenzó a llamarse "Beano". Se jugaba principalmente por el pueblo, en las ferias. El mecanismo y las reglas eran básicamente las mismas que con las que jugamos hoy nosotros.
Luego, unos 200 años más tarde, el Bingo se trasladó a Francia. Aquí, ya no era el pueblo quien jugaba sino la aristocracia, la gente más cercana al poder.
Al llegar a Alemania, este juego adoptó, además de su sentido didáctico, un sentido educativo ya que al jugar al bingo, los niños podían aprender varias cosas como por ejemplo deletrear, matemáticas e incluso la historia de su país.
Cuando el juego llegó a España y a México adoptó características propias a estas culturas. A modo de ejemplo, en algunas regiones de México, este juego comenzó a convertirse popular a través de las iglesias, donde la gente donaba parte de sus ganancias obtenidas a las instituciones religiosas.
El "Beano" llegó finalmente a los Estados Unidos en 1929. En este país se jugó por primera vez en Atlanta y comenzó a ser muy popular, como había ocurrido en todos los demás países.
Cuando el Bingo llegó a la gran ciudad de Nueva York, un vendedor de juguetes llamado Edwin S.Lowe lo perfeccionó y lo llamó "Bingo".